Hablar en público y las charlas TED

categoría

Comunicación

autor

pausamo

Es increíble la popularidad del estilo de las charlas TED y a pesar de ser un gran admirador de su estilo y organizador de TEDxLleida, tengo que afirmar, que antes de existir estas charlas la humanidad ya hablaba y se comunicaba. Los grandes pensadores clásicos ya coinciden en que en el estudio y la práctica de la retórica participan cinco partes principales:

1. INVENCIÓN:

Lo primero que debe tener un buen discurso es un buen material. Invención es la capacidad de encontrar o idear un buen contenido para la charla, ya que básicamente, un buen orador sabe de qué está hablando y tiene un conocimiento profundo del tema. En otras palabras:

Para hablar bien en público es necesario tener algo interesante que decir Clic para tuitear

Mi enfoque para este artículo está centrado en elaborar buenos argumentos (Afirmaciones sólidas apoyadas con pruebas convincentes). Todos sabemos que los buenos argumentos requieren ser demostrados, así que aprenderemos a hacer afirmaciones sostenidas firmemente con pruebas infalibles.

Aristóteles definió tres pilares fundamentales para hacer un buen discurso:

LOGOS: convencemos a la gente a través de nuestro uso de la lógica. Por ejemplo, puedes afirmar que llovió la noche anterior señalando los charcos en el suelo. Utilizo la prueba de los charcos de la lluvia para hacer recaer la atención sobre algo que no he visto, basándome en la premisa lógica básica que “los charcos generalmente indican la lluvia reciente “. Este no es el más polémico de los ejemplos, es cierto, pero el principio es el mismo. Utilizamos las apelaciones a la lógica para apoyar a nuestros argumentos. Los economistas utilizan siempre argumentos lógicos. Tienen pruebas sobre las tendencias actuales, pero discuten sobre dónde invertir el dinero en base a la lógica; no saben al 100% lo que hará el mercado, pero pueden tratar de averiguar dónde invertir dinero en base a los precedentes históricos, por tanto, prevalecerá la sabiduría y la lógica informal.

PATHOS: convencemos a la gente apelando a sus emociones. Por supuesto, no somos animales simplemente lógicos; tenemos emociones, y éstas a menudo dan forma a la manera en que vemos y entendemos el mundo. Ahora bien, no podemos elaborar discursos simplemente estirando el corazón y los sentimientos de las personas o a través del miedo o de la euforia. Por supuesto que esto ocurre en muchos discursos, pero no podemos llamarlo “una buena argumentación”. Aristóteles definió el Pathos como: Poner a la audiencia en el estado de ánimo adecuado. Por lo tanto, si estás debatiendo un tema que puede parecer increíble, extraño a tu público o poco común, harás bien de explicar algunas historias personales que ayudarían a la gente a entender el factor humano. Por ejemplo: los anuncios que se ven pidiendo ayuda para la financiación de las poblaciones hambrientas dependen en gran medida del Pathos. Están intentando provocar tu compasión.

ETHOS: Podemos persuadir a las personas mediante el buen carácter. Confiamos en la credibilidad del orador como persona. Debemos confiar en que el orador tiene en cuenta nuestros intereses. Por lo tanto, en última instancia, el Ethos se debe ganar mostrando a la audiencia que el orador es una fuente creíble sobre un tema determinado.

2. ESTRUCTURA:

Un buen discurso requiere pensar sobre una serie de aspectos muy diferentes que van desde los posibles argumentos, los argumentos de oposición y todos los diferentes tipos de pruebas que puedes utilizar. Una vez determinado el que será tu discurso y el tipo de pruebas que utilizarás, es necesario pensar en la mejor manera posible de organizar el discurso. ¿Cuánta información de fondo es necesario dar? o ¿no dar? ¿Como se deben organizar los puntos principales? ¿Qué duración debe tener la introducción? Hay que pensar en cómo la audiencia escuchará y entenderá tu discurso.

3. ESTILO:

Una vez sabes que dirás y el orden en que lo dirás puedes empezar a pensar más concretamente en los detalles.

Algunos discursos son estilísticamente ricos (el discurso de Gettysburg de Abraham Lincoln es un famoso ejemplo), mientras que otros son estilísticamente más simples (una presentación de negocios), pero ambos tienen un tipo de estilo. Cicerón clasificaba los discursos en tres niveles: Alto, medio y bajo.

Muchos oradores y políticos utilizan el estilo alto para hacer discursos. También estamos familiarizados con el estilo bajo, como por ejemplo, los utilizados en programas de televisión donde el estilo es muy casual. Sin embargo, el estilo se rige por el tema y el público al que se dirige. Hay que pensar estratégicamente sobre el propio estilo y la forma en que tu audiencia escuchará y entenderá tus palabras.

4. MEMORIA:

Esta parte de la retórica fue muy importante en la Grecia clásica y en Roma ya que se entregaban discursos muy largos y con estilo alto. Sigue siendo importante para nosotros porque un discurso no se puede hacer leyendo. Si no practicas el discurso, no estarás familiarizado con él y si no se está familiarizado con el lenguaje, es probable que acabes leyendo. Este no es un artículo sobre lectura en público, es sobre el hablar en público. No deberías tratar de memorizar el discurso palabra por palabra. Esto sólo aumentará cualquier temor que puedas tener a hablar en público. Sin embargo, hay que conocer las partes principales del discurso. Se trata de una cuestión de conocimiento y práctica. Es necesario conocer la materia lo suficientemente bien como para poder hablar sobre el tema con inteligencia pero también hay que practicar lo suficiente para detectar la mejor manera de explicar el tema a una audiencia específica.

5. ENTREGA:

La parte final del estudio de la retórica es la que teme más gente. Situarse ante una audiencia y pronunciar el discurso. Por supuesto, si has trabajado la invención, la estructura, el estilo y las piezas clave de memoria con detalle, la parte de entrega no debería dar demasiados dolores de cabeza. Dicho esto, hay una serie de aspectos de la exposición que pueden ayudar o perjudicar al resultado de tu discurso. De lo que se trata es de llegar a un estilo que se vea bien, suene bien y sea efectivo.

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